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Navidad y Año Nuevo en Europa

10 años, 10 destinos, 10 experiencias navideñas

En 2008 les dije a mis padres – ¿Y si este año pasamos la Nochevieja fuera? – Y así empezó todo. Hoy en día se ha convertido en una tradición familiar que va por su décimo aniversario (no me di cuenta de esto hasta que empecé a escribir este post).

En este artículo no quiero hablarte de cada uno de los lugares en los que he estado celebrando el Año Nuevo, si no de lo que tienen en común todos ellos, lo que no y mi ranking personal.

Ranking*

Quiero empezar por aquí para que sepas qué destinos son los que he comparado. Y para ser más justa, te digo también el período, generalmente hemos viajado desde el 26 ó 27 de diciembre hasta el 4 de enero, alrededor de diez días. Teniendo en cuenta que en la mayor parte de Europa a partir del día uno de enero la vida vuelve a la normalidad, la primera mitad del viaje la Navidad está muy presente y eso que llegaremos tarde a algunos eventos, mientras que en la segunda mitad la vemos desvanecerse.

A la hora de hacer el ranking he valorado la iluminación navideña, los mercados, la atmósfera, la amabilidad de la gente, la gastronomía navideña (cuestión de gustos)  y los precios en general. Y este es el resultado:

  1. Bretaña francesa (Vannes, Rennes, Rochefort-en-terre, Mont Saint Michel, Saint Malo…).
  2. Austria (Viena, Salzburgo e Innsbruck).
  3. Alemania romántica (Desde Franckfurt a Múnich pasando por Fussen, Neuschwanstein o Hallstat).
  4. Sicilia (Palermo, Ragusa, Catania).
  5. Amsterdam y Bruselas (con excursión a Gante y Brujas).
  6. Milán y Venecia.
  7. Dublín.
  8. Copenhague (con excursión a Hillerod, Roskilde y Kronborg).
  9. Andorra y Carcassonne.

*Este ranking varía si no vas en Navidad.

¿Qué tienen en común?

  • Calefacción a tope

Sí, hace frío y mucho. Además, recuerda que se hace de noche y cierran muchos establecimientos alrededor de las 17 -18 h. Así que prepara tu gorro de lana, tu mejor abrigo y la bufanda pero que no te eche para atrás. En invierno y más en la época navideña, merece la pena ver los paisajes nevados de Austria o Alemania, tomar un chocolate en Bruselas o un vino caliente en Munich, ver el Etna echando humo vestido de blanco o esquiar en Andorra. Todo ello sólo conlleva una motivación, entrar en calor, ¡ja. ja.  ja! 

Volcán Etana

Vistas desde Catania del volcán Etna (Sicilia, 2016)

  • 1 de enero, un poco rollo

Prácticamente todo cierra. Menos algunas cafeterías y restaurantes. Este día puedes cambiar de localización y viajar o puedes tomártelo con calma, no madrugues, disfruta del café, tarda tres horas en comer… Otra opción es contar con ello y dejar para este día esa visita al parque, al pueblo de al lado o al centro de la ciudad. Lo bueno, que no hay casi gente en la calle.

En Andorra, por ejemplo, nosotros aprovechamos para subir a esquiar y pasar un día en la montaña, mientras que en nuestro recorrido por Austria viajamos a Wattens desde Salzburgo para ver el Swarovski Kristallwelten, o lo que es lo mismo, el museo de Swarovski que casualmente no cierra el primer día del año.

Sky Andorra

Un poco de ejercicio en la estación de esquí en Grandvalira (Andorra, 2011)

  • Hucha nueva

Navidad es temporada alta en toda Europa, por tanto, los precios suben. Donde más lo notarás es en los vuelos, el alojamiento y el menú de Nochevieja. Esto último, depende mucho de lo que quieras hacer pero para nosotros es una noche especial y solemos ir a un sitio recomendado y darnos un capricho (entre 65€ y 100€/persona). Excepto en Amsterdam que nos cobraron una mini botella de agua a 6€, y en Bruselas que cada vez que se abría la puerta nos congelábamos, hemos acertado con los restaurantes al 100%. Eso sí, recomiendo reservarlo antes de ir. 

Con la family en la cena de Nochevieja en Dublín (Irlanda, 2012)

  • Mercados navideños

Todas las ciudades consideradas importantes montan mínimo un mercado navideño. Generalmente constan de puestos de madera decorados para la ocasión. Mientras unos dan comida y bebida típica de estas fechas y del país o región, otros ofrecen productos artesanales, postales, decoración navideña, ropa de abrigo… Uno de los más divertidos, bonitos y curiosos en los que he estado fue el del Tívoli, en Copenhague. Mientras que el de Viena por su ubicación, es de los más encantadores y está abierto hasta el 6 de enero. 

Mercado navideño de Schloß Schönbrunn en Viena (Austria, 2015)

  • La combinación perfecta: cena con la familia y fiesta con los amigos

Al parecer en todos estos países, así como en España, la tradición es cenar con la familia y tras los brindis salir a tomar algo y a bailar. Muchos locales y discotecas organizan fiestas, algunos restaurantes ofrecen baile tras la cena y los bares están abiertos hasta tarde.

La Plaza del Parlamento de Dublín cierra para dar conciertos en directo (sólo se puede acceder con entrada), en Palermo hay actuaciones de baile en las plazas y en ciudades como Rennes hay proyecciones de historias sobre edificios emblemáticos.

Ayuntamiento Rennes

Ayuntamiento de Rennes en la Plaza de la Mairie (Francia, 2014)

  • Illuminación

Lo mejor de la Navidad sin duda. Cuando llega la noche, todas las ciudades se transforman. Adquieren un color amarillo cálido, lucen guirnaldas en sus calles y alumbran con colores sus fuentes. Las casas encienden las bombillas de puertas y ventanas y los grandes árboles que decoran plazas, iglesias y tiendas centran la atención de todas las miradas.

El teatro de Palermo luce una alfombra roja y pequeñas bombillas que trepan por sus columnas, nada que ver con el aspecto sobrio de otras épocas del año. Rochenford-en-Terre, en Alemania, se convierte en un pueblo romántico de cuento sin igual. En Amsterdam, verás que las famosas bicicletas y casas barco son decoradas también. Sicilia se convierte en un museo de árboles navideños a cuál más original. Y pondría otros mil ejemplos. Creo que no hay un momento mejor para ver una ciudad en invierno.

Teatro de Palermo (Sicilia, 2016)

  • Un fin de fiesta sonoro

Los europeos no nos resistimos a los fuegos artificiales. Son ellos los que indican que ya es Año Nuevo y los que iluminan los edificios más emblemáticos como el Duomo de Milán. Se elevan sobre todo y retumban en el pecho dando un espectáculo que me encanta. Destacaría los de Salzburgo sin duda. Tras la cena fuimos hasta el río Salzach donde la gente llenaba tanto las orillas como los puentes que lo cruzan. Los fuegos artificiales se lanzaban por todas partes y duraron horas. Espero que me perdones la calidad del vídeo pero ya sabrás que grabar de noche y con movimiento es difícil, sin embargo, es la única manera de acercarte a esta experiencia.

Celebración del Año Nuevo con fuegos artificiales en Salzburgo (Austria 2015)

¿Qué no tienen en común?

  • Seguridad

Hay magia de los fuegos artificiales pero también hay que tener cuidado con ellos. Tras los fuegos oficiales la gente acostumbra a tirar los suyos propios, generalmente no hay problema pero en Milán los tiraban desde la calle a las escaleras del metro (acabamos por irnos) y en Copenhague me tiraron uno muy cerca y me dolió el oído un par de horas.

En Palermo, la mafia (por muy ‘peliculero’ que suene) está muy presente, empezando por las pintadas que hay en paredes de toda la isla. Preguntamos al dueño del Airbnb en el que nos alojamos cómo se celebraba la Nochevieja y acabó hablando de tiros y de alcohol. Así que si sales por la capital siciliana simplemente ten más cuidado.

  • Campanadas

¿Sabías que en Italia o Francia no hay campanadas? Ya puedes estar con tus uvas de lata, que tu madre siempre se preocupa de llevar, delante del Duomo que como no mires el reloj, no te enteras y ya vas tarde.

  • Gastronomía navideña

Uvas en España, pasas en Portugal, cotecchino con lenticcie (lentejas con cerdo asado) en Italia. Esa es la última cosa que se come en estos países antes de anunciar el Año Nuevo. En Sicilia nos sirvieron un plato hondo de lentejas después del postre, casi me da algo. En el caso de España, acompañan a cada campanada y por eso son 12 uvas.

En Alemania se hacen Pretzels y los puedes comprar por todas partes, dulces y salados. También es muy típico el vino caliente que suelen servir en vasos de barro.

En Dinamarca hacen una cerveza exclusiva para estas fechas, la julebryg. Aprovecha para probarla. También recuerda el Risalamande, un pudin de arroz con vainilla y almendra riquísimo.

Pretzel-Alemania

Así son los Pretzels en Munich (Alemania, 2013)

Cualquiera de estos destinos europeos, con sus semejanzas y diferencias, es un buen lugar para celebrar el Año Nuevo. Lo más especial creo que es experimentar esa sensación de iniciar el año haciendo lo que más me gusta que es viajar.

Este año nos vamos a conocer la zona del Alentejo en Portugal y celebraremos la Nochevieja en Lisboa así que ya os contaré cómo va lo de las pasas. Pueblos con encanto, la capital lusa y cena en el restaurante más antiguo de la ciudad. ¿No te animas a pasar unas navidades fuera o ya lo haces?

Tags : CulturaDestinoEuropaFestejosnavidadviajar

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